Lo que ha sido y lo que no
El asunto de la causalidad, y su primo hermano el determinismo, me parece siempre apasionante. Está enraizado en nuestra vida personal más íntima, cuánto nos arrepentimos de lo que hicimos en el pasado por las consecuencias que tuvo, cuántas culpas nos echamos y echamos a los demás. Pero también está en el corazón de la ciencia, la lógica y la filosofía. Y a la vez es algo extraordinariamente problemático.
Ya le hemos dedicado aquí con mucho gusto una entrada: Ni por causalidad. Cosas de niños
Pero el tema merece más reflexiones, como las que siguen a continuación, y que seguro no serán las últimas.
Nada es causa única, toda idea de causa implica al universo entero, desde el Big Bang.
Hemos dicho que la idea de causa es puramente antropomórfica, hija de esa triste sensación que tenemos de ser agentes dotados de voluntad libre de hacer o no hacer.
Nunca he roto un plato pero sí muchas tazas. Por ejemplo una taza “se me cae” de las manos y se rompe en el suelo ¿La causa? De nuevo el sesgo de agencia: mi torpeza. Pero en la rotura de la taza han participado muchísimos más factores de forma decisiva. Por ejemplo el valor de la fuerza de la gravedad, la contante de gravitación universal, la masa y radio de la tierra. Si la gravedad hubiera sido un poco menor la taza no se habría roto. Otros ejemplos son mi altura, la composición y constitución de la taza y del suelo, lo que en última instancia apela a la carga del electrón, a los enlaces químicos, a si hay o no moqueta. Y los valores de la gravedad, la carga del electrón, nos remiten al mismísmo Big Bang. Y toda mi historia personal y de la humanidad que me llevó a tener en ese momento esa altura con una taza en las manos dispuesta a caer o ser caída sobre un piso sin moqueta.
Cualquier efecto es hijo de una infinidad de causas, de toda la historia del universo.
La cosa de la causa no acaba ahí. También son causa de la rotura de la taza partes del universo, o no universo, que nunca han sido, que no han existido. Desde el punto de vista de la agencia sorprende que lo que no es o no está sea causa de algo. Pero hay ejemplos muy sencillos: la falta de aire causa la muerte por asfixia, aunque el aire puede decir que no es culpa suya que haya seres vivos que necesite del aire.
Y esto dispara los padres y madres de cualquier efecto a todo un universo de lo que no ha sido. Causa de la rotura de mi taza es la ausencia de todo lo que la podría haber evitado. Por ejemplo que no Vd. no estuviera allí conmigo es causa de que se rompiera, porque podría haberse dado cuenta de que se me iba a caer, o podría tener reflejos de atleta para atraparla en el aire. Vd. que lee estas notas es tan causa de la rotura como yo mísmo. También lo son la ausencia de los ángeles custodios de las tazas.
Y queda mucho por hablar, por ejemplo sobre el papel de la causalidad en ciencia, en especial en física, clásica o cuántica. Pero eso será otra historia.



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