En el hamán
Tuve hace una semana una pequeña revelación en un baño turco. El caso es que era perfectamente consciente de la humedad y del calor extremos, los sentía naturalmente. Pero también era perfectamente claro que no era yo el que tenía calor, aunque el calor estaba evidentemente ahí. Era como un acto de meditación perfecta, inmediata, instantánea, en ese sentido de que la meditación no se hace, se es meditación. Que no hay camino, ni proceso ni aprendizaje de la verdad que siempre has sido. No se alcanza sino que te alcanza. Era una evidencia sin palabras de que n o soy el cuerpo, no soy los pensamientos ni sentimientos. Ni siquiera los llamo míos porque no puedo identificar nada que pueda tener esa capacidad de tener. Mi ser no experimentaba el calor, como no sufre, ni espera, ni pretende ni desea, no se enfada, no teme. Ya hemos hablado de esto, pero con la idea de que eso que surgía me pasaba a mí. Lo que presento aquí estaba más acá de las palabras y razonam...









