Lo que ha sido y lo que no
El asunto de la causalidad, y su primo hermano el determinismo, me parece siempre apasionante. Está enraizado en nuestra vida personal más íntima, cuánto nos arrepentimos de lo que hicimos en el pasado por las consecuencias que tuvo, cuántas culpas nos echamos y echamos a los demás. Pero también está en el corazón de la ciencia, la lógica y la filosofía. Y a la vez es algo extraordinariamente problemático. Ya le hemos dedicado aquí con mucho gusto una entrada: Ni por causalidad. Cosas de niños Pero el tema merece más reflexiones, como las que siguen a continuación, y que seguro no serán las últimas. Nada es causa única, toda idea de causa implica al universo entero, desde el Big Bang. Hemos dicho que la idea de causa es puramente antropomórfica, hija de esa triste sensación que tenemos de ser agentes dotados de voluntad libre de hacer o no hacer. Nunca he roto un plato pero sí muchas tazas. Por ejemplo una taza “se me cae” de las manos y se rompe en el sue...









